7 de febrero de 2012

Comer, rezar, amar

Rumi, el célebre poeta y filósofo sufí, pidió en una ocasión a sus alumnos que hicieran una lista de las tres cosas que más anhelaban en la vida. Si alguno de los elementos de la lista no armoniza con uno de los demás, les advirtió Rumi, os espera la infelicidad. Lo mejor es llevar una vida orientada en una única dirección, les explicó. Entonces, ¿qué hay de los beneficios de vivir armónicamente entre dos extremos? ¿Qué sucederá al crear una vida lo bastante expansiva como para poder sincronizar varios contrarios incongruentes en un esquema vital que no excluyera nada?... Es decir, quería experimentar ambas cosas. Quería los placeres mundano y la trascendencia divina..., la gloria dual de una vida humana. Quería lo que los griegos llamaban el kalos kai agathos, el extraordinario equilibrio entre la bondad y la belleza... Estar con cuatro pies en la tierra, una cabeza hecha de follaje, mirando el mundo con el corazón...
Elizabeth Gilbert.

1 comentario:

  1. Que buen post yo estoy leyendo ese libro y también buscando el equilibrio, saludos

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