¿No les gustaría encontrarse un día con algo tan maravilloso, divertido y musical como esto?
Yo digo que sí.
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19 de septiembre de 2010
27 de julio de 2010
Retrato frontal
Siempre me han encantado los retratos frontales sin retoque, aquellos en los que podemos observar todas las líneas de expresión, arrugas, ojeras, granitos... defectos o no del retratado. Estos close up son precisamente eso, un acercamiento hacia lo que el rostro de una persona dice de él, sin que el maquillaje haga efecto, sin poses o sonrisas falsas y sin negar que el paso del tiempo ha dejado su huella en un ser humano. Beni Volssen ha hecho algunos bastante interesantes de personajes famosos (y no tanto) que han tenido el valor de mostrarse como son.
























12 de julio de 2010
Las sensaciones hechas imágenes
El otro día en el Twitter alguien publicó este enlace, en lo que parece ser una página rusa que reúne ilustraciones, fotografías y dibujos. Aquí les dejo algunos de los que encontré y que me remiten a la sensación que tuve en un momento particular o que simplemente me gustaron:








14 de mayo de 2010
Flores para todos los días
Últimamente me ha dado por fijarme en detalles de mi entorno doméstico y urbano que antes ni siquiera notaba. Muebles e ideas de diseño para mi departamento, recomendaciones para poner plantas por todos los rincones de mi casa o de mi oficina y cómo hacer que mi escritorio resulte más ameno y tranquilizador. También me he puesto a ver edificios, sin importar si son departamentos, oficinas y casas. Envidio a los que viven o trabajan rodeados de plantas, con ventanas enormes y con paredes de ladrillo rojo. Por otra parte, me dan pena los que ponen cristales verdes en sus marcos, los que viven en estructuras metálicas con sólo una ventana por piso y los que parece que hacen de sus balcones y pisos un desierto. Pobres.
Es así que, en la búsqueda de inspiración, me he encontrado con cosas y mentes muy interesante. Una de ellas es el sitio Apartment Therapy, sobre cómo decorar el huevo —o departamento— en el que vivimos; otra son las creaciones de los arquitectos Emilio Tuñón, Luis M. Mansilla y Kazuyo Sejima, que le han dado vueltas al concepto floral y algunas otras cosas que me parecen realemente bonitas. Aquí les dejo una probadita:
Es así que, en la búsqueda de inspiración, me he encontrado con cosas y mentes muy interesante. Una de ellas es el sitio Apartment Therapy, sobre cómo decorar el huevo —o departamento— en el que vivimos; otra son las creaciones de los arquitectos Emilio Tuñón, Luis M. Mansilla y Kazuyo Sejima, que le han dado vueltas al concepto floral y algunas otras cosas que me parecen realemente bonitas. Aquí les dejo una probadita:
23 de febrero de 2010
La bruja del oeste es mi vecina
Los que me siguen en Twitter ya se habrán dado cuenta de que a una de mis vecinas la llamo 'mi vecina muda'. No es que carezca de la posibilidad de emitir sonidos, sino que nunca saluda, no importa la situación ni la hora, ella nunca dirá nada y yo, como alguien que defiende la buena educación y la cortesía, resulto ofendida ante su silencio.
Lo malo es que eso no es lo único que hace o no hace, esa mujer es grosera por excelencia. Vive enfrente de mí y tiene dos hijos, una de unos once años y un bebé de sexo indefinido, por lo que cada vez que su bebé llora o que ella grita, nosotros la oímos. También tiene un esposo, pero nunca está, así que no lo consideramos. Una vez, cuando el año apenas empezaba, JM y yo llegamos de la calle y al querer estacionar el coche nos dimos cuenta de que un enorme pino nos estorbaba el lugar. Hicimos algunas deducciones, le hablamos al administrador y resultó que el arbolote era, sí, de mi vecina muda. JM subió a tocarle la puerta para ver si lo podía mover y tras varios minutos de golpeteo en su puerta, ella decidió abrir para responder: —Mi esposo no está, perdón—. Al final, JM la convenció de que él la ayudaba a moverlo, pero su falta de interés y de desconsideración previa al ponerlo en nuestro lugar era evidente.
En fin, el colmo de esta vecina muda llegó anoche. JM, Sebastián y yo estabamos plácidamente sentados en la sala trabajando en un sitio web cuando escuchamos que alguien subía corriendo y gritando. Mi primera impresión fue que alguien se venía peleando, dos adultos lógicamente; luego pasó por mi mente la idea de que el esposo itinerante de mi vecina muda le estaba pegando, pero no... No era eso.
Empezamos a prestar atención a los gritos increíblemente fuertes y chillantes y nos dimos cuenta que eran para los dos niños. Ximena, la más grande y el bebé de sexo indefinido. La potencia de los gritos, intercalados con el llanto del bebé, alarmó no sólo a JM y a mi, sino a todo el edificio. Cuando nos dimos cuenta todos los vecinos estábamos asomados a la ventana tratando de descifrar si era contra la niña o el bebé.
Todos los padres gritan, lo sé. Yo, como hermana mayor de cuatro más, entiendo completamente la desesperación que a veces provocan los niños, uno trata de decirles que se laven los dientes y se vayan a dormir, pero ellos simplemente no hacen caso. El punto es que estos gritos estaban notoriamente más allá de la desesperación o del enojo, me atrevo a decir que la señora estaba realmente encabronada. Nuestra preocupación llegó al extremo cuando empezamos a escuchar golpes, no golpes contra la mesa ni contra la pared, sólo golpes secos y continuos mientras el llanto de los niños se intercalaba con sus gritos continuos.
Finalmente nuestro vecino el argentino, que vive arriba de mi depa, llamó a la policía, que llegó cinco minutos después sin hacer ruido y le tocó a la puerta por varios minutos. Los llantos cesaron cuando el hombre dijo: —Señora, somos de Seguridad Pública, hay un reporte de que usted está maltratando a un bebé, ¿puede abrirnos la puerta?
Yo creo que si eso me hubiera pasado a mi, le hubiera respondido que si, le habría la puerta y le enseñaba a mis hijos sin ningún problema, pero no, ella en su lógica extraña le dijo: —No señor, no puedo abrirle porque no está mi marido.
(¡WTF?)
El policía insistió algunos minutos, le pidió que le dejara ver al bebé y ella se defendió diciendo que su bebé lloraba porque tenía hambre y que la gente de este edificio era muy chismosa, que si acaso su bebé no podía llorar tranquilamente. Al final, no supimos si le enseñó al bebé o no, porque hubo silencio algunos minutos y luego oímos al poli hablando con el argentino. Según JM no había forma de saber si en realidad le estaba pegando al bebé o si a la que golpeaba era a la niña mayor. Tal vez nunca lo sabremos, pero en todo el edificio oímos los gritos, el llanto intermitente y definitivamente los golpes. El asomarnos por la ventana y ver que todo el edificio estaba asomado esperando descifrar qué era lo que pasaba, por qué la mujer se puso así, qué le pudo haber hecho cualquiera de sus hijos para alterarla así, es algo que nunca olvidaré.
Ahora, mi vecina ya no es la muda, ahora es la bruja del oeste y juro que si yo vuelvo a escuchar algún ruido alarmante, seré yo quien llame a la policia. Sí, todos gritamos, pero no así, no a unos niños y mucho menos con golpes.
14 de agosto de 2009
Para comer en la calle
Este lugar estaba reservado para sentarse ahì,no para sillas de ruedas.
Enviado desde un teléfono móvil Sony Ericsson
Enviado desde un teléfono móvil Sony Ericsson
3 de agosto de 2009
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